viernes, 2 de enero de 2026

La cuenta de la vida


Relato de Xabier F. Coronado publicado en el libro II Certamen Literario Internacional de Relatos Cortos Vaqueiros (2025)








La cuenta de la vida

■ Xabier F. Coronado

Tuxa se puso a repasar lo que tenía pendiente para esa tarde. Había prometido a Rosina que haría
una visita a su padre, eso iba a ser lo primero en cuanto dejara la cocina recogida. Mientras termina
piensa qué podría llevarle a Rufo.
«Lo más importante ye ir verlo, el probín de xuru que s'alegra, ye de los que-yos presta falar d'otros
tiempos. Yera tan amigu de los mios padres y de la tía María…»
Cuando termina abre el armario y revisa en su interior. En la balda más alta hay una lata
cuadrada. La baja para ponerla sobre la mesa.
«Creo que sobraron unes galletines de nata que fixi la otra selmana con farina d'escanda
La destapa y saca las galletas que quedan. Las echa en un plato hondo de loza blanca y las cubre
con una servilleta bordada. Antes de salir mete unos trozos de leña en la cocina para que se
mantenga encendida. Descuelga el abrigo del perchero y se calza las madreñas. Agarra el paraguas
que está apoyado en el dintel y cierra la puerta sin echar la llave.
En la calle caen algunos copos de nieve dispersos que no llegan a cuajar. Tuxa abre el paraguas y
sube la cuesta despacio, camina abstraída en sus pensamientos. Una vez arriba mira hacia el cielo,
está cubierto de nubes negras.
«Panza burru… Esta nueite naide nos llibra d'una bona nevada.»
Al llegar al bar, en vez de pasar por la puerta principal, Tuxa abre la cancilla de hierro de la
huerta y se mete por un sendero que rodea el edificio hasta el patio posterior de la casa. En la parte
techada está el lavadero, más allá hay leña apilada, dos bombonas de butano, herramientas y aperos
de labranza. En una construcción adosada está la cuadra, la puerta tiene el cuarterón superior
abierto y se escucha el ocasional mugir de las vacas. Junto al muro hay un gallinero desvencijado,
las gallinas y el gallo están subidos a las ramas de un árbol seco. Ella se acerca a la puerta trasera de
la casa.
— ¡Rosina! ¿Tas por ehí, ne? Soi Tuxa.
Orienta el oído a ver si hay respuesta. Espera unos segundos y aparta el paraguas.
— ¡Rosina!
Se retira para mirar las ventanas del piso de arriba donde están las habitaciones. Al levantar la
cara los copos le caen en el rostro. Se escucha el chirriar de una ventana.
— ¡Agora baxo a abrite!
Tuxa se arrima a la puerta para refugiarse bajo el alero del tejado. Un gato negro salta desde
dentro de la cuadra, cruza el patio velozmente, se mete por la gatera y desaparece. La mujer se
persigna, visualmente le pareció que se lo había tragado la puerta. En ese momento canta el gallo y
aletea mostrando el esplendor de sus plumas a la ensombrecida tarde. Suenan ruidos en el interior
de la casa y la puerta se abre desde adentro.
—Hola Tuxa, qué bueno que vienes, ne. Pasa que fai frío.
Tuxa deja el paraguas abierto afuera, se quita las madreñas y entra en zapatillas a la cocina. El
ambiente está templado, hay varias ollas sobre la chapa. Los cacharros sucios se apilan en el
fregadero y en la mesa hay platos con restos de comida. Rosina ve que Tuxa se queda mirando el
desorden que impera en la cocina.
— ¡Nin mires el estalamao, Tuxa! A l'hora de piesllar el chigre después de dar las comidas, el
mio pá chamóme y nun pude facer ná aquí embaxo. Pa encima Rufino foise al prao a trayer una
vaca que nos dixeron que pasó pa lo de Casilda. Como se entere la vietcha a ver quién l'aguanta…
— ¡Nun te apures, ne! Sé que tas demasiao sola pa tol trabayu que tienes.
Rosina da un suspiro, se deja caer en una silla y acerca otra para que Tuxa se siente.
—Sí, ne, voi tener que meter una rapaza que m’axude nel chigre pa yo poder atender meyor a
Rufo. El castrón del mi hermanu nun fai ná aquí na casa, desfai más que facer, ye una calamidá…
—Bueno, ne, polo menos atiende el chigre…
—Pero yo tamién atiendo la barra, sirvo vino, copes y aguanto borrachos. Toi un poco farta.
Tuxa la contempla con afecto, sabe lo que trabaja y lo responsable que es. Sobre todo, admira su
fuerza de voluntad y su valentía.
«Rosina ye lluchadora. Dicen que nel chigre, nunca dexa que se pasen con etcha o la molesten. Toos
saben que ye d’armes tomar.»
—Si quies axúdote a llevantar too esto nun bisboleu.
—Nun digas bobadas, Tuxa, tú veniste a ver al mio pá y mientres tas con él enriba, yo liquido
too nun pispás. Voi facer tamién un chocolatín espeso bien caliente pa que merendemos los tres en
cuanto termine de recoyer ¿Quedóte claro?
—Tan claro como espeso el chocolate que vas facer, ne. Mira, estes galletines de nata y escanda
van servir bien pa la merienda.
—Gracies, Tuxa, súbelas tú y da-y una a Rufo, que la vaya ablandando na boca mientres se fai el
chocolate ¡Hala, ne! Sube, que sabes el camín. Tú yes de casa.
Se levanta y va hacia el fregadero.
— ¿De verdá nun quies que t'axude?
Rosina tiene en la mano una fuente que había recogido de la mesa, mira a los ojos de su amiga
con enfado.
— ¿Viniste axudame a fregar o a falar col mio pá? Venga pa enriba y nun deas más llata.
—Yes tremenda…
Tuxa se ríe del carácter de Rosina. Sale a un pasillo estrecho y busca la escalera que está al otro
lado, apenas hay claridad para ver donde de pisa. Una sombra negra cruza por delante de ella y se
funde con la oscuridad.
— ¡Virxen Santísima! Esti gatu cada vez qu'aparez m'espanta.
Los escalones de madera crujen bajo sus pies, arriba se llega directamente al comedor de la casa.
Hay un ventanal con galería y está más iluminado. Es el típico corredor de las casas rurales
tradicionales. Una mesa de madera ocupa casi todo el espacio. Sobre ella hay un paño bordado con
flores, hojas y mariposas que tiene encima un jarrón de porcelana con ramas secas de muérdago.
Las sillas son de respaldo alto y la tapicería, de color granate, está algo descolorida por el sol y
gastada por el uso.
A Tuxa le llegan a la mente recuerdos de las veces que había estado allí. Se acuerda de Xusta y
de Tino, los abuelos de Rosina. Tino había estudiado en Oviedo y fue alcalde del pueblo durante la
república. Cuando la guerra, nada más tomar la zona los nacionales, vinieron de noche los soldados
a buscarlo y nunca regresó del ‘paseo’. Xusta se quedó sola con Marta, su única hija, que era de la
edad de Tuxa. En ese comedor se celebró la comida de boda cuando Marta se casó con Rufo, el
vaqueiro. Allí también había sido el bautizo de sus hijos, Rufino y Rosina.
Tuxa deja las galletas sobre la mesa, separa una de las sillas para sentarse y se queda mirando
fijamente las tablas de nogal que forman la encimera donde resalta la veta oscura del corazón de la
madera. Al verla le viene el recuerdo de algo muy triste vivido en ese comedor, cuando Marta murió
de parto.
« ¡Ai Dios mío!, demasiado m'acuerdo desi día interminable, chegué dende temprano p'axudar a la
partera. Yo tenía preparada l'agua caliente na cocina por si facía falta, en cuanto la palpó dixo qu'el
neno venía torcíu, que yera grande y que-y iba a ser difícil sacalo. Fai más de veinte años pero inda
escucho los quexidos de Marta. Cómo m'apretaba el brazu cola so mano… Qué agonía, Dios mío.
Chegó'l medicu de Belmonte pa face-y la cesárea, pero la probe ya taba muerta y el home trató de
salvar al neno…»
No quiere rememorar aquello y en ese punto detiene sus recuerdos. Aquella noche Marta y el
niño habían muerto. Después que la desgracia se había consumado, Tuxa se sentó en el mismo lugar
donde ahora estaba y un mundo de pavorosas sombras había tomado vida en esas líneas oscuras.
Ahora, al volver a mirar las vetas de esas tablas, recordó las imágenes siniestras que aquel día había
visto dibujadas en ellas: figuras grotescas, máscaras burlonas, calaveras, animales malignos…
Mientras contemplaba fijamente la superficie de la mesa se preguntó porqué Dios permitía que
sucedieran esas cosas. Con el pasar del tiempo había hecho esfuerzos por olvidarlo, por borrarlo
todo de su memoria.
Tuxa aparta con esfuerzos la mirada, se levanta, se quita el abrigo y se acerca a la habitación. La
puerta está abierta, la pequeña lámpara sobre la mesita de noche apenas alcanza a iluminar el
espacio interior. Tumbado en la cama está Rufo, tiene los párpados cerrados y el cuerpo tapado con
una gruesa colcha de lana, dos almohadas lo mantienen medio incorporado. En cuanto Tuxa entra
en el cuarto el enfermo abre los ojos y la contempla con fijeza.
—Pensé que habíeste escaecíu d'esti vietcho ¿Cuánto fai que nun vienes a veme, Tuxa? Nin
m'alcuerdo.
—Fállate la memoria Rufo, porque fai menos d'una selmana que vine a ponete una inyeción.
—Eso nun cuenta, foi visita de médicu, non d'amiga que vien falar con esti vietchu d'alcordances
d'otros tiempos. Pa eses coses tengo memoria bastante, más que pa les coses que me pasen agora,
que nun me pasa ná, non faigo más que comer, beber y dar llata a la mi fía Rosina.
Rufo se revuelve sobre la cama, parece querer incorporarse del todo. Tuxa se acerca a ayudarlo.
— ¿Qué quies, ho?
—Erguerme, pero nun puedo. Nun puedo moveme nin valeme solu. Hai que ver a lo que chega
un paisanu.
Tuxa lo sujeta por la espalda y acomoda mejor las almohadas. Rufo queda más derecho.
—¿Tas meyor asina, Rufo, o quies erguerte del too y sentate nel comedor?
—De momento aguanto, ne. Gracies… Entós, ¿viniste a veme pa despedite?
—Nun me voi a nengún llau, Rufo, vine na más pa ver cómo tabas y falar contigo un ratín.
— ¿De les coses d’anguañu?
—De lo que te pete falar, ho. Agora tamién pasen coses nel conceyu. Güei ta entamando a
ñevar…
—Eso nun ye noticia, nesti conceyu somos fíos de la ñeve, como las bestias de los altos.
— ¿Qué bestias, Rufo?
—Las que viven con nosotros nestos bosques y páramos, ne: el llobu y la raposa, el rebezu y el
venao, el corzu, la garduña, l’urogallu, l’osu…
Tuxa escucha sin interrumpirlo, había ido a escucharlo, a dejarlo hablar para que estuviera a
gusto, distraído.
—…tú atopéstete con etchas como yo, como munchos de los qu'anduvimos dende nenos pelos
altos, saliendo a brañar de nueite, antes de riscar, o a buscar el ganao perdidu al atapecer; o cuando
regresábamos de les fiestes de madrugada cantando muertos de mieu al cruzar los collaos pa
espantar al llobu… Tú yes de las d'enantes Tuxa, como yo.
—Un poquitín más nueva…
—Sí, ne, un poco más nueva, yes del tiempo de Marta.
—Fae un momentín, al pasar pol comedor, alcordeme d'etcha…
—Tolos díes alcuérdome d’etcha y de cómo morrió la probe, sangrada como un coríu…
Los ojos de Rufo brillan en la penumbra del cuarto.
—Pero nun quiero falar de les coses que camento diariamente…
—Meyor, yo tampoco quiero falar de coses tristes, Rufo.
—Colos años casi tou vuélvese triste, ne.
Se quedan callados unos instantes.
—Me decíes que agora tamién pasen coses nel conceyu ¿Falas del cadáver que apareció na
Peral?
—Nun falo de nada, Rufo, nun tengo ganes de falar de muertos, anque nun los conozca.
— ¿Vístelo, ne?
— ¡Non! ¡Por Dios santo! Viéronlo esos nenos que viven en Pertchunes y creo que tamién Fonso
y el guardia.
—Entós nun digas que nun lo conoces.
—Pero dicen que nun yera del conceyu.
— ¿Quién lo diz? Nin esos rapazos nin el guardia son d’equí. Fonso pue decilo, pero esi anduvo
munchu tiempu per fora y nun conoz a toa la xente del conceyu…
—Pero en los pueblos nun falta naide, Rufo.
— ¡Nun falta naide! Falta xente en tolos pueblos, en toles cases ¿T'escaescisti de la guerra, ne?
Tuxa mira a Rufo, lo que dice se parece a lo que ella piensa muchas veces.
—Hai munchos que sacaron de casa y nun volvieron. Nel conceyu toos sabemos onde tán… la
mayoría enterraos nesa mentada tierra de Miguelón, “As tchábanas”.
Tuxa al escucharlo se santigua.
—Bien sabes qu'ende hai paisanos de Saliencia, de las Viñas, del Vatche, de Vitchare, de
Pigüeces y Pigüeña, de Santiago d'Hermo, de Clavillas y otros pueblos del conceyu… Nesta casa
sacaron al chigreru que yera roxo como'l vino que vendía, en tolos aspeutos.
—Tino, el tu suegru…
—Nunca foi mio suegru, cuando me casé con Marta a él yá lo habíen matáu. Como a tantos.
Munchos morrieron, Tuxa, d'unu y l'otru llau, tú yeras una rapacina…
—Eses coses nun pueden escaecese anque se quiera…
—Como lo de Marta…
—Nun empieces de vuelta, dixiste que nun ibas falar de Marta…
—Tamos falando de muertos, ne, yo toi cerquina d’etchos… lo güelo.
Tuxa contiene un suspiro.
―Igual toi yo, Rufo, colo del mi hermanu Xuaco…
Tuxa siente un escalofrío. Decide cambiar de conversación, pero Rufo se adelanta.
—¿Alcuérdeste de los Malinos, Tuxa?
Ese nombre despierta en ella recuerdos de posguerra. Era una historia que se contaba en la Pola
sobre una familia de bandoleros.
—Sí, alcuérdome, anque enxamás los vi… Decíen que yeran lladrones.
—Yo conocílos bien. Yeren de p'allá del Puertu, milicianos, maquis qu'habíen escapao al monte
pa que nun los mataran; robaben pa comer porque munches veces la xente nun-yos lo daba.
Matáronlos como a perros sin dexarlos salir d'aquetcha casa, quemáronlos como a bruxes nuna
foguera.
—Mira Rufo, si sigues falando d'eses coses voi dexate. Vine equí pa reíme un rato contigo y
comer unes galletines que fixi. Hasta toi dispuesta, si quies, a que cantemos xuntos una vaqueirada.
—Ta bien, ne. Callo la boca. Güei toi d'un humor siniestru, duelme l'alma y preferiría que me
dolieran los güesos…
— ¿Nun quies erguerte, ho? Axúdote y vamos pal comedor, esperamos a Rosina que ta faciendo
un chocolatín caliente y comemos pa merendar eses galletes… pero sólo si dexas de falar de
muertos.
—Te lo prometo Tuxa, has de perdoname por falar d'eses coses, m'alegro que hayas venido. Ties
toa la razón, vamos reínos y falar de coses gracioses…
Se queda pensativo como si se acordara de algo.
— ¿Una vaqueirada dices, ne? Fai años que nun canto una.
—Nun esaxeres Rufo, fai pouco dixéronme que una nueite tabas nel chigre tan animao que
cantaste un buen rato…
—Taría borrachu, por eso nun m'alcuerdo… ¿Quién te lo dixo, ne?
—Lalo, el indiano.
—Esi Lalo, ye bona xente, educau y respetuoso, se-y nota que salió fora, que recorrió mundu. En
cambio, los qu'equí quedamos… somos como'l ganao. Nun facemos más que comer, beber, trabayar
y decir borricadas.
—Díxome qu'esa nueite cantaste una vaqueirada que nun conocía…
—Normal, taría yo inspirao y yá sabes, né, que les vaqueirades munches veces invéntanse sobre
la marcha, falando de lo que pasa alredor. Si los mozos d'agora tuvieran algo más de cabeza fairíen
una sobre esi cadáver que apareció…
— ¡Coime, Rufo, quedamos en que nun volvías falar de muertos!
Rufo contempla a Tuxa con ojos tristes y baja la cabeza. Ella le agarra la mano y se pone a
cantar:
“Cuando paso por Cauneo, digo al macho delanteiro que las fitchas del Patricio nun son pa nengún
vaqueiro, heiii…”
En cuanto Tuxa empieza a cantar, Rufo levanta la cabeza, en su cara se produce una mutación:
los ojos le brillan y los labios se estiran en una amplia sonrisa. Al terminar la primera estrofa ella se
queda mirándolo, él se incorpora un poco y comienza a cantar:
“Cuando paso por Cauneo, agora mudo'l cantare, que una fitcha del Patricio va brañar nel
Resetchare, heiii…”
Rufo aprieta la mano de Tuxa y los dos cantan a coro:
“Pavirún, pavirún, pavirún… Pavirún, pavirún, pavirún…”
Al terminar se ríen con ganas.
— ¡Otra, ne! ¡Entama otra!
—Agora tócate a ti ¡Anda!
Rufo se endereza más sin soltarle la mano y comienza a cantar con voz profunda:
“El señor cura del Puertu y el señor cura del Coutu, fueron a putes a Uviéu y cayeron de la moto,
heiii…”
Tuxa pone cara de reproche, pero al ver a Rufo tan contento lo acompaña en el estribillo:
“Pavirún, pavirún, pavirún… Pavirún, pavirún, pavirún…”
Esta vez Rufo se ríe a carcajadas y empieza la siguiente.
“Al señor cura del Puertu, capáimelo capadores, que confiesa a les mutcheres debaxo los
cobertores, heiii… Pavirún, pavirún, pavirún… Pavirún, pavirún, pavirún…”
—¡Ay Rufo! Yes incorrexible, pero a pesar de tus borricadas préstame vete contento.
Rufo está tosiendo de tanto reírse.
― ¡Hala, ho! Vas levantate de la cama y vamos pal comedor, tomamos ellí la merienda. Viente
bien estirar les piernes…
Cuando Tuxa se levanta de la silla suenan pasos subiendo las escaleras, Rosina aparece en la
puerta del cuarto.
— ¡Qué, pá! ¿Tarás contentu, eh? Tienes visita…
—Paezme que nun va a durar muncho, espantela falando de toluras de vietcho.
Rosina se vuelve hacia Tuxa.
— ¿Cómo ye eso, ne?
—Nada Rosina, nun-y fagas caso. Ye que taba falando de muertos, pero cambiamos de tema y
hasta cantamos unes vaqueirades. Axúdame, ne. Vamos erguerlo entre las dos, el probe ta incómodo
na cama y asina merendamos los tres xuntos nel comedor.
Entre las dos le ayudan a levantarse, lo sujetan una de cada brazo para llevarlo hasta la mesa y lo
sientan en una silla de cara a la ventana. Rufo observa la tenue claridad de la tarde que atraviesa los
cristales.
—Dende la mañana güel a ñeve, pero agora güel más fuerte.
—Tan cayendo copos pero inda non cai tupidu…
— ¡Tas frío, pá! Voi traete la manta pa que la pongas polos hombros.
—Meyor ponme una chaqueta, Rosina, nun fai muncho frío nel comedor y la manta me pesa.
Rosina contempla a su padre, le parece tan poca cosa allí sentado y encogido. Un hombre alto y
recio consumido por los años. Rufo siente la mirada de su hija, levanta los ojos buscándola y tienen
un momento de contacto visual, de comunicación directa, sin palabras; Al verlos, Tuxa siente el
estrecho vínculo que los une.
El tiempo se detiene durante un lento segundo, la atmósfera que envuelve la escena donde están
los tres parece perpetuarse. Por un instante, cada uno se siente atrapado en la frágil red de su propia
existencia. Tuxa nota tal distensión en el cuerpo que trata de hacer un esfuerzo para romper el
hechizo que se había apoderado del momento. Quiere decir algo, pero las palabras no brotan de sus
labios, apoya la palma de la mano en la mesa y se inclina hacia adelante. Desde allí contempla el
interior del cuarto: la cama deshecha, la mesita iluminada por el opaco resplandor del foco, la silla
donde ella se había sentado, una chaqueta de lana gris en el respaldo. Se agarra a esa imagen como
a un salvavidas y se separa de la mesa impulsándose con la mano. El movimiento le permite
enderezar el cuerpo y cuando sus pies la llevan de regreso a la habitación inhala una bocanada de
aire.
—Traígote yo la chaqueta.
Tuxa vuelve con la prenda en la mano y Rosina la contempla ensimismada.
—Gracies, ne. Yo voi pol chocolate, nun vaya derramase agora que llimpié la cocina.
Rosina baja las escaleras mientras Tuxa acomoda la chaqueta sobre los hombros de Rufo.
Arrastra una silla y se sienta a su lado. La penumbra da a la escena un manto de irrealidad lleno de
certezas vislumbradas. Suenan los pasos de Rosina y reaparece con una bandeja en las manos. Pone
sobre la mesa tres tazas y la jarra de loza blanca humeante, en ellas se refleja el mortecino fulgor de
la tarde.
—Voi prender la lluz que nun se ve nada.
—Espera un poco, fía, pa tomar chocolate con galletes nun necesitamos más lluz.
— ¡Pero, si tamos a oscuras, pá!
Rufo no alega nada y Tuxa apoya su propuesta.
—Déxalo asina, ne, tien razón tuo pá, pa moyar unes galletes en chocolate podemos facelo a
palpu. Yo sirvo.
Se levanta, echa el líquido espeso en las tazas y las pone frente a cada uno. Acerca el plato con
las galletas que había traído de casa y ofrece una a Rufo.
—¡Garra una, ho! A ver si te gusten.
Rufo alarga una mano para coger una galleta del plato y se ayuda con la otra para partirla en
pedazos sobre la taza.
—Tengo que facer sopes pa que s'ablande, la mi dentadura nun puede con nada.
Rosina agarra otra galleta y la moja en el oscuro líquido, sin soltarla. Rufo revuelve con la
cuchara, Tuxa coge a su vez una galleta y la muerde.
—Tan blandinas, llevan nata y manteiga.
Rufo saca la cuchara con un trozo de galleta impregnada en chocolate, la mete a la boca y la
paladea unos instantes.
— ¡Mmmm! Estes galletes son d'escanda. Hai tiempo que nun las probaba ¿Quién ta semando
escanda, Tuxa?
—Esti año semela yo, Rufo, axudáronme los montañeros que viven en Pertchunes.
— ¿Aquí, na Pola? Debía facer munchos años que naide semaba escanda nesti vatche.
— ¡Bastantes hai que naide la semaba, ho! Con toda la que se cosechaba…
— ¿Ónde merquestis la simiente?
—Consiguiéronla esos rapazos en Vitchare, ellí síguese cosechando bastante.
—Ye bona cosa volver semala.
Rufo se lleva otra cucharada a la boca, luego se gira para dirigirse a su hija.
—Has de pedi-y a Tuxa que te venda un copín. Tamién hai que deci-y a Rufino de volver semar
escanda.
—Eso ta fecho, Rufo, yo m'encargo de traela y… de vendela nada, mañena tráigola, agora ye'l
tiempu de echala.
Rufo agarra otra galleta que vuelve a desmenuzar en la taza pensativo.
—Vos digo que, pa mín, ya cumplí el tiempu de vida. Esti año faigo los ochenta.
—Y los que te quedan, pá, ochenta nun son nada.
—Nun me valgo, Rosina, soi un estorbo.
—A naide estorbas, pá, nun empieces con esi cuentu.
Rufo se queda en silencio y vuelve a llevarse la cuchara a la boca.
—Amás, tamién cumplí cola cuenta de la vida.
— ¿Qué cuenta ye esa?
—La del tiempo que duran les coses nesta vida. Ye un dichu, un refrán…
— ¡Dilo, ho! Que me prestan muncho. Con tolos qu'aprendí de mia madre y de la tía María…
—Pos esti igual lo sabes, llámase, “La cuenta de la vida”.
Carraspea para aclarar la voz y dice:
“Una sebe, tres años; tres sebes, un perru; tres perros, un caballu; tres caballos, un home… y tres
homes… un cuervu.”
—Esi nun me lo sabía, pá, nunca lo contaste.
—Les coses recuérdense cuando faen falta, Rosina, y agora ye cuando me cuadra a mí esti dichu.
Tuxa está callada pensando en el refrán que acaba de contar Rufo.
—Yo tampoco lo sabía Rufo, ye perguapu… y faciendo las ‘cuentas de la vida’, el perro vive
nueve años; el caballo, veintisiete; el home… tres por veintisiete… ochenta y uno…
—Por eso vos digo que yá viví la vida, esti año cumplo la cuenta…
— ¿Y el cuervu entós…?
Pregunta Rosina. Tuxa calcula la cifra en voz alta
—Tres por uno, tres; tres por ocho, veinticuatro, que faen… ¡Doscientos cuarenta y tres años!
Terminan de merendar y se quedan en silencio unos segundos, cada quien escuchando sus
propios pensamientos. Detrás de los cristales los copos de nieve se iluminan con el último
resplandor azulado de la tarde. Parece que los ventanales de la galería están protegidos por una
cortina blanca de encaje que ondea ligeramente con el viento.
—Vamos llevate pa la cama, papá. Ye tarde…
Rufo parece despertar de un sueño ligero.
—Sí, mi nena. De xuro que Tuxa tien más coses que facer que andar contemplando vietchos…
Acuestan a Rufo, Tuxa le da un abrazo y él dice con ojos brillantes y voz emocionada:
—Ven a visitame pronto, ne, que cuando falte vamos echanos de menos…



sábado, 20 de enero de 2024

 Cronología histórica del Sáhara Occidental



-1476: Se documenta el primer asentamiento castellano en la costa del Sáhara occidental. Diego García de Herrera, señor de Lanzarote, construye un fuerte que llama Santa Cruz de la Mar Pequeña.

-1499: Juan II de Castilla separa el gobierno de Canarias del de la costa africana.

-1527: Es destruido el asentamiento de la Santa Cruz por guerreros del sultán Al Wartassi.

-1765: Carlos III alcanza un acuerdo con el sultán Muley Mohamed para que los pescadores canarios puedan faenar en aguas próximas a la costa africana.

-1860: Finaliza la guerra de Marruecos, con la conquista de Tetuán y la victoria de los españoles. El acuerdo de paz, firmado el 26 de abril, incluye la autorización para colonizar el Sáhara.

-1865: Por iniciativa de Leopoldo O’Donnell, se establece una factoría de pesca en la península de Dajla.

-1884: Conferencia de Berlín. España comunica sus intenciones de colonizar el Sáhara que se concretan en un Real Decreto que comunica a los países europeos la soberanía española sobre este territorio. Francia condiciona su apoyo a delimitar fronteras con los territorios que había reclamado colonizar.

-1885: Comienza la construcción de Villa Cisneros y se establecen de nuevas factorías en Río de Oro y Cabo Blanco. Los españoles siguieron su avance hacia el interior y el norte del Sáhara.

-1900: Tratado de París: España y Francia firman un acuerdo que establece fronteras entre los territorios administrados por ambas naciones en el Golfo de Guinea y en la Sáhara. La posesión española se divide en dos distritos administrativos: Río de Oro, al sur, y Saguía el Hamra, al norte.

-1920: España y Francia establecen límites definitivos de sus protectorados en Marruecos.

-1934: Durante la Segunda República, España amplia su presencia en la colonia, que comienza a denominarse oficialmente Sáhara español y a depender de la Capitanía General de Canarias. Se firma con las tribus saharauis un acuerdo de sumisión que incluye la comarca de Ifni.

-1940. Después de la guerra civil la dictadura continúa la colonización del Sáhara extendiendo las zonas de explotación.

-1956: Independencia de Marruecos tras la renuncia de Francia a mantener su Protectorado.

-1957: Guerra secreta de Franco. Marruecos reclama los territorios controlados por España en Ifni y el Sáhara. Se crea el Ejército de Liberación (Yeicht Taharir) que pone cerco a los territorios de Ifni, Cabo Jubi (Tarfaya) y El Aaiún. En octubre estalla una guerra que dura hasta marzo de 1958 y se oculta a la opinión pública española.

-1958: Ifni y el Sáhara Occidental se convierten en provincias españolas (Boletín Oficial del Estado, enero de 1958). En abril, España y Marruecos firman los acuerdos que fijan los límites del Sáhara español y conceden a Marruecos la retrocesión el territorio de Tarfaya al norte del Sáhara.

-1960: XV Asamblea de la ONU. Se aprueba la “Declaración sobre la concesión de la independencia a los países y pueblos coloniales”, donde se proclama el derecho de libre determinación de los pueblos.

-1963: El Sáhara Occidental se incluye en la lista de territorios no autónomos de la ONU. Mauritania y Marruecos reivindican el territorio saharaui.

-1966: XX Asamblea General de la ONU. Se aprueba la resolución 229 en el pleno de la Asamblea General, con el título "Sobre Ifni y el Sáhara Español”. El Comité especial de descolonización pide a España celebrar un referéndum sobre la autodeterminación del Sáhara.

-1967: Se funda el Movimiento Nacional de Liberación Saharaui, liderado por Mohamed Sidi Brahim, "Bassiri", periodista originario de la tribu de los Erguibat, este movimiento que reivindica una identidad nacional y la independencia del Sáhara occidental.

-1969: Resoluciones la ONU relativas a la provincia de Ifni, debe resolverse por separado de la cuestión del Sáhara. Tratado de Fez para consumar la retrocesión de la provincia española de Ifni a Marruecos.

-1973 En abril se funda el Frente Polisario (Frente Popular de Liberación de Saguia el Hamra y Río de Oro) que tiene como objetivo la liberación nacional de todas las formas de colonialismo y la creación de un régimen republicano nacional. se nombra secretario general a Brahim Ghali y se abre la opción de la lucha armada.

-1975: En mayo una misión de la ONU visita el Sáhara Occidental, es recibida con manifestaciones del Frente Polisario.
  • En octubre, el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya rechaza vínculos territoriales de Marruecos y Mauritania con el Sáhara Occidental, condena sus pretensiones sobre el territorio del Sáhara y reafirmaba la necesidad de aplicar el principio de autodeterminación.
  • Un informe de la ONU manifiesta la dificultad de realizar un censo de población de los saharauis y se suspende la organización del referéndum que debía realizar España.
  • El 21 de octubre, el príncipe Juan Carlos declina aceptar la jefatura del Estado con carácter interino y ante el riesgo de guerra con Marruecos pide ayuda a Henry Kissinger para que interceda. Como consecuencia se firma un acuerdo secreto: España se compromete a entregar el Sáhara a Marruecos a cambio del apoyo político de EEUU al futuro rey.
  • El 30 de octubre, el dictador Francisco Franco traspasa sus poderes al príncipe Juan Carlos que, el 2 de noviembre, visita a los militares españoles en el Sáhara.
  • El 6 de noviembre, Marruecos anuncia la organización de una marcha civil para recuperar el Sáhara. Comienza la “Marcha Verde”. Los civiles marroquíes cruzan las fronteras.
  • En su resolución 380, el Consejo de Seguridad de la ONU condena la realización de la Marcha Verde y ordena que Marruecos retire del territorio del Sáhara Occidental a todos los participantes. París y Washington apoyan la anexión marroquí.
  • Los militares españoles desplegados en el Sáhara reciben orden de retirarse.
  • El 14 de noviembre, los gobiernos de España, Marruecos y Mauritania firman los Acuerdos Tripartitos de Madrid donde pactan una administración conjunta del territorio. Los Acuerdos de Madrid no son avalados por la ONU al ir en contra de sus recomendaciones de pactar un referéndum de autodeterminación.

-1976: En febrero España abandona el Sáhara y estalla la guerra. Comienza el exilio de miles de familias saharauis hacia Argelia. Se establecen campamentos de refugiados en Tinduf. El Frente Polisario combate a las tropas invasoras de Marruecos y Mauritania. El 28 de febrero se proclama la República Árabe Saharaui Democrática (RASD).

-1978: Mauritania retira sus tropas renunciando a sus pretensiones sobre el Sáhara. Marruecos ocupa parte del territorio que le correspondía a Mauritania. Se intensifica la guerra entre el Polisario y el ejército marroquí.

-1980: Marruecos comienza la construcción de un muro que divide en dos el territorio del Sáhara. En el oeste la parte ocupada por Marruecos y en el este la parte liberada por el Polisario El muro llegará a tener una extensión de más de dos mil kilómetros y en la inmediaciones Marruecos siembra decenas de miles de minas antipersona con el objetivo de limitar los avances saharauis.

-1981: La Comisión de Descolonización de la ONU aprueba una resolución para celebrar un referéndum de autodeterminación en el Sáhara. Marruecos acepta la resolución.

-1984: La RASD es aceptada por la Unión Africana. Desde entonces, diversos países han ido reconociendo la legitimidad de la RASD. La ONU y la UE no la reconocen.

-1988: El gobierno de Marruecos y el Frente Polisario acuerdan un Plan de Arreglo por el que aceptan la celebración de un referéndum de consulta a la población saharaui para elegir la independencia o la integración en Marruecos.

-1991: La ONU aprueba el Plan de Arreglo y crea la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO), que tiene supervisar el alto el fuego y realizar la consulta al año siguiente. En septiembre el Frente Polisario y Marruecos firman un alto el fuego tras 16 años de guerra.

-1992: Se pospone el referéndum por el rechazo del gobierno de Marruecos y falta de acuerdo con el censo de votantes.

-1997: La ONU nombra a James Baker representante especial para el Sáhara Occidental.

-2000: La celebración del referéndum, programada para julio, se vuelve a posponer.

-2001: Se presenta el primer Plan Baker que concede autonomía al Sáhara bajo soberanía marroquí. El Frente Polisario y Argelia lo rechazan.

-2003: Se concibe un nuevo Plan Baker, que contempla dar al Sáhara autonomía dentro de Marruecos, convocar elecciones autonómicas y celebrar un referéndum de autodeterminación en 2007. Las partes involucradas rechazan al principio el nuevo plan pero después Argelia y el Polisario lo aceptan. Marruecos impide que salga adelante.

-2004: James Baker dimite y Peter Van Walsum es nombrado nuevo enviado especial de la ONU para el Sáhara.

-2005: El Frente Polisario libera los últimos 400 prisioneros de guerra marroquíes ante el Comité Internacional de la Cruz Roja, el acto es celebrado en los campamentos de Tinduf.

-2007: Marruecos y el Polisario presentan ante la ONU sus planes para el Sáhara Occidental. Comienzan negociaciones directas entre las partes con la mediación de Naciones Unidas.

-2009: La activista saharaui, Aminetu Haidar, permanece más de 30 días en huelga de hambre en el aeropuerto de Lanzarote tras ser deportada a Canarias.

-2010: En octubre empieza una protesta en las afueras de El Aaiún. Miles de saharauis levantaron el Campamento de la Dignidad (Gdeim Izik). Semanas después el ejército marroquí entra en el campamento y lo desaloja con violencia. Se producen muertos, heridos y detenciones. El campamento de Gdeim Izik reactivó la lucha saharaui y Marruecos incrementó las violaciones de derechos humanos.

-2019: Marruecos desconoce los acuerdos de 1991 y ofrece una autonomía para el Sáhara Occidental. En el XV Congreso del Frente Polisario, los saharauis anunciaron que si no se realizan los acuerdos alcanzados y las resoluciones de la ONU podrían volver a las armas. Renuncia el alemán Horst Köhler como enviado especial de la ONU para el Sáhara y su vacante no será cubierta hasta dos años después.

-2020: En octubre, el Frente Polisario organiza una protesta en Guerguerat, el ejército marroquí interviene reprimiendo con armas a los manifestantes.
  • En noviembre, el Frente Polisario denuncia a Marruecos por romper el alto el fuego y declara la guerra. En diciembre, tras perder las elecciones, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, reconoce la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental a cambio de que Rabat establezca relaciones diplomáticas con Israel.

-2021: En abril, Brahim Ghali, presidente de la República Árabe Saharaui Democrática, viaja a España e ingresa en un hospital para ser tratado de Covid-19. Durante el mes de mayo se produce una crisis migratoria y diplomática sin precedentes al promover Marruecos la salida masiva de emigrantes desde la costa de Tánger hasta Ceuta. En octubre, el secretario general de la ONU, António Guterres, nombra al diplomático italo-sueco Staffan de Mistura nuevo enviado especial para el Sáhara.

-2022: En marzo, Marruecos hace público un comunicado que asegura que el gobierno español apoya el plan de autonomía del Sáhara Occidental. En efecto, el presidente Pedro Sánchez envió una carta al rey Mohamed VI, donde afirma que la propuesta marroquí de autonomía para el Sáhara Occidental es, “la base más seria, realista y creíble para la resolución del contencioso”. Con esta decisión España abandona la neutralidad mantenida durante el conflicto. El hecho despierta críticas de todos los grupos del arco parlamento español, así como el rechazo de Argelia y el Frente Polisario.

-2023: En el mes de septiembre se produce la primera visita a los territorios ocupados por Marruecos del enviado de la ONU para el Sáhara, Staffan de Mistura, que se reúne con activistas en Smara, Ad-Dajla y El Aaiún.

-2024:
  • Julio: Francia cambia de postura y respalda plan marroquí de autonomía para Sáhara Occidental. 
El martes 30 de julio Francia pasó a reconocer la soberanía de Marruecos sobre Sáhara Occidental, asestando un duro golpe al Frente Polisario, apoyado por Argelia, que reivindica un Estado independiente.
31 jul 2024 — El Frente Polisario ha condenado este martes "en los términos más enérgicos" el reconocimiento de Francia a la soberanía marroquí del Sáhara Occidental.
El Frente POLISARIO excluye a Francia de todos los esfuerzos internacionales relacionados con la descolonización del Sáhara Occidental.
  • Septiembre: 
Cuarenta saharauis varados en el aeropuerto de Barajas tras negarles Interior el asilo.



sábado, 23 de diciembre de 2023

El Sáhara Occidental: cinco décadas de traición

Publicado en el periódico La Jornada México, 17 de diciembre de 2023 


El Sáhara Occidental: cinco décadas de traición y conflicto

▪ Xabier F. Coronado




Foto: AFP/ Farouk Batiche



El Sáhara Occidental y la gente que lo habita tienen tal fuerza y encanto que uno queda prendido por ellos.

Julio Caro Baroja




El objetivo del viaje era llegar a El Aaiún para entrevistar a miembros de la resistencia saharaui. En la capital del Sáhara, ocupada por Marruecos, tenía contactos para encontrarme con activistas y dirigentes de asociaciones de derechos humanos. Había que hacerlo de forma clandestina porque el gobierno de Marruecos no permite el ingreso de periodistas a territorio saharaui. Existía la posibilidad de entrar como turista y viajar por tierra a El Aaiún, pero había que pasar los retenes militares que controlan las carreteras que llevan al Sáhara.

Volé a Agadir, puse rumbo a El Aaiún y visité Sidi-Ifni y Tarfaya. Viajé en autobús y durante el trayecto nos pararon en varios controles, me preguntaban si era turista y asentía con una amplia sonrisa. En dos ocasiones los militares bajaron a jóvenes saharauis que ya no continuaron viaje. Al llegar me hospedé en un hotel de la parte baja de la ciudad y hablé con Ouali, mi contacto en El Aaiún. Me dijo que un compañero suyo se comunicaría conmigo esa misma tarde. A las cuatro entró el mensaje, me citaban a las seis en un café de la parte alta de la capital. Ubiqué el lugar en el mapa y tardé más de una hora en llegar caminando.

Encuentros

En el lugar de la cita tomé un café y no tardaron en enviarme otro mensaje. Tenía que ir a una calle lateral donde me recogerían. Apareció un automóvil negro, el conductor hizo una gesto y subí al vehículo por la puerta trasera. El coche se puso en marcha de inmediato. Al volante estaba un hombre joven con barba que vestía ropas europeas. Me dijo que me pusiera en medio de los asientos traseros para evitar que me captasen las cámaras de seguridad. Dimos vueltas por calles estrechas evitando las avenidas principales. Manejaba deprisa y en silencio. Se detuvo delante de un edificio, en el portal había un hombre vestido con chilaba, levantó la mano y entramos al interior.

Nos pasó a una habitación alfombrada con asientos pegados a las paredes. Antes de sentarnos se hicieron las presentaciones: el conductor se llama Bachri Bentaleb y el anfitrión Mohamed Dadash; los dos son miembros de la Asociación Saharaui de Derechos Humanos (ASVDH). Mohamed se expresaba en correcto español y Bachri utilizaba a veces el francés.

Me contaron que Bachri había estado preso varios años en la cárcel Negra de El Aaiún. Por su parte, Mohamed se incorporó en 1976 al Frente Polisario, durante la guerra fue herido en combate y hecho prisionero. Lo encerraron en una cárcel secreta, tres años después lo liberaron y regresó a El Aaiún, pero lo detuvieron de nuevo para llevarlo a Kenitra. Un tribunal militar lo condenó a muerte, estuvo catorce años esperando que se cumpliera la sentencia. La pena capital le fue conmutada por cadena perpetua. En 2001 logró su puesta en libertad gracias a gestiones internacionales y Noruega lo acogió como refugiado político. En total, Mohamed Dadash pasó veinticuatro años en cárceles marroquíes.

Les pregunté sobre la vida de los activistas en las ciudades ocupadas. Mohamed habló primero.

―En El Aaiún la situación es preocupante. Somos vigilados y perseguidos, nos detienen y acosan a nuestras familias. Hay más de cuarenta activistas en cárceles de Marruecos condenados a cadena perpetua. En el Sáhara ocupado los saharauis no tienen trabajo, viven marginados en su propio país. Los jóvenes tienen que huir o emigrar. Además, les proporcionan drogas para quitarles la voluntad de lucha.

Bachri tomó la palabra.

―En Dakhla unos cinco mil activistas están en lucha bajo el liderazgo de Rachid Al-Sagheir. Hace un mes policías y colonos marroquíes intentaron matarlo.

Acercó su teléfono para mostrarme unas fotografías, en ellas se veía un hombre tumbado con golpes y heridas por todo el cuerpo. Mohamed habló del caso.

―Los servicios de inteligencia marroquíes cometen crímenes contra civiles y activistas de derechos humanos. Nuestro gobierno protestó ante Naciones Unidas por el intento de asesinato de Rachid Al-Sagheir sin obtener respuesta. Condenamos el silencio que guarda la ONU sobre las atrocidades que se cometen en los territorios ocupados, los organismos internacionales tienen la obligación de tomar medidas que garanticen la protección de nuestra integridad física. El gobierno marroquí cerró la oficina de derechos humanos que había en El Aaiún. Es necesario restablecerla para proteger nuestros derechos políticos, económicos, sociales y culturales. Entre ellos la soberanía sobre la totalidad de nuestro territorio y sus recursos naturales. Se deberían realizar informes periódicos sobre la situación que se vive en nuestro país. La permanencia de la ocupación marroquí, con sus crímenes atroces contra civiles y activistas, no sólo nos afecta a nosotros, también debilita la credibilidad en el proceso de paz avalado por la ONU.

Bachri dio su opinión:

―El proceso está estancado desde hace tiempo. Un dato lo ratifica: el encargado especial de la ONU para el Sáhara no ha pisado territorio saharaui desde que fue nombrado. Así, nunca será posible un proceso de paz serio y creíble.

―Es hora de que la ONU haga honor a los principios por los que fue creada, que no son otros que preservar la paz e instaurar la justicia. Sería la única forma de recuperar su credibilidad ante el pueblo saharaui.

Foto: AP/ Bernat Armangue


Traiciones

Les pregunté que opinaban sobre la postura del gobierno español en el conflicto.

―Ni el gobierno español ni Europa quieren cambiar la situación actual, tampoco los Estados Unidos. Saben que la mayoría de los saharauis están en contra de la ocupación de sus territorios, por eso no se organiza el referéndum propuesto la ONU.

Tenían otros compromisos esa tarde. Mohamed Dadash salió con nosotros y montamos en el coche. Cruzamos los barrios de la parte alta y descendimos a la zona baja de la ciudad. Me dejaron en una calle donde quedamos en vernos a las nueve de la mañana del día siguiente. Cuando legué al hotel me llamó Ouali, estaba muy optimista y me dijo que si lograba hacer el reportaje iba a ser algo único, «hace muchos años que nadie viene a El Aaiún para hablar con nosotros.»

Al día siguiente llegué a la hora convenida. Cuando entraba en la calle se acercó un coche blanco, Bachri iba al volante. Estaba acompañado de un hombre mayor vestido de chilaba. Manejó hasta una zona de casas unifamiliares, paró del coche frente a una de ellas, descendió y llamó al portón. Cuando abrieron nos hizo señas para que saliésemos. Un hombre alto estaba en el umbral, cruzamos el pequeño jardín y pasamos a una sala donde nos presentaron. La persona que nos había acompañado en el coche se llama Feku Loubbihi, presidente del Comité de Defensa de los Derechos Humanos en Smara. Nuestro anfitrión es Hmad Hammad, vicepresidente del Comité de Apoyo para la Autodeterminación del Sáhara Occidental (CODAPSO).

―Si analizamos el origen del conflicto saharaui, sólo se puede hablar de una causa: la traición. El gobierno español no hizo un proceso de descolonización para otorgar la independencia al Sáhara. En vez de eso vendió nuestro territorio a Marruecos y Mauritania. La traición se dio desde el primer momento y se fue perpetuando con los diferentes gobiernos españoles, tanto los socialistas como los de derecha. Ahora se refuerza con el pacto del presidente español con el rey de Marruecos. Todos los políticos españoles, desde el franquismo hasta la actualidad, han sido cómplices de traición a nuestra causa. Los llamados acuerdos tripartitos de Madrid del año 1975, que no fueron reconocidos por la ONU, provocaron la invasión de nuestro territorio. Después Marruecos comenzó su “operación golondrina” con el fin de poblar el saharaui con gente traída de diferentes lugares del país y aquí se les facilitan las cosas. Todos los comercios de las ciudades ocupadas son de marroquíes, a los saharauis no se les permite tener un negocio ni se les proporciona el trabajo. Al contrario, se les persigue y encarcela.

Hammad hablaba con premura, parecía urgido por denunciar en mi presencia las cosas que suceden en su país.

―En estos momentos hay alrededor de seiscientos desaparecidos, existen fosas comunes por todo el territorio y los invasores practican “vuelos de la muerte” para arrojar al mar a activistas detenidos ilegalmente y torturados. Los presos políticos están cumpliendo largas condenas. Nuestro pueblo fue ocupado ilegalmente y los invasores están protegidos por occidente. Los marroquíes esquilman nuestras riquezas naturales, explotan los sulfatos de Bu Craa, el oro y el hierro, buscan petróleo, negocian con nuestros caladeros de pesca. Todo ello violando los derechos del pueblo saharaui con el silencio cómplice de la comunidad internacional. Los funcionarios de la ONU están aquí de vacaciones, viven como turistas en casas proporcionadas por el gobierno de ocupación, se pasean por las playas y sus vehículos llevan matrícula de Marruecos. No hacen nada en favor de nuestros derechos, es una vergüenza.

Foto: AFP/ Fadel Senna.
Omisiones

Bachri Bentaleb dio su opinión:

―Además, en el Sáhara no entran periodistas, ni observadores internacionales, Marruecos les tiene prohibida la entrada. Los activistas somos la voz que denuncia lo que está pasando en los territorios ocupados, por eso nos tienen silenciados en las cárceles.

Hmad continuó hablando:

―A nivel internacional casi ningún medio cuenta lo que está pasando en el Sáhara. La ONU, a pesar de las resoluciones favorables a nuestra causa, no presiona para que se cumplan. Hay un pacto de silencio para ocultar que los saharauis viven secuestrados dentro de su propio territorio. Otra ausencia significativa en este conflicto es la Cruz Roja, al ser el Sáhara territorio de guerra debería estar presente para buscar a los desaparecidos, vigilando para que no haya torturas ni malos tratos. La Cruz Roja tendría que estar aquí, pero no aparece por ningún lado.

Pregunté cómo estaba el conflicto en la actualidad, cuál era la situación en los frentes de guerra.

―El alto el fuego que se había pactado en 1991 fue violado en el 2020 por Marruecos y comenzaron los enfrentamientos. Estamos otra vez en guerra. Los saharauis tenemos que defendernos de las agresiones que se producen en los alrededores del muro construido y minado por Marruecos. El invasor tiene armamento moderno proporcionado por los países que se lucran con el tráfico de armas. El conflicto sigue activo después de casi cincuenta años. Los enfrentamientos son diarios y hay bajas en los dos bandos.

A continuación, Feku habló del muro que se construyó en el desierto.

―En los años ochenta Marruecos comenzó a levantar un muro con financiamiento de EEUU, Francia e Israel, que tiene dos mil seiscientos kilómetros. A su alrededor, Marruecos sembró millones de minas antipersona. El muro divide nuestro territorio de norte a sur en dos zonas: al oeste está la parte ocupada por Marruecos, los territorios liberados están al este. Con el muro pretenden frenar nuestro avance para liberar todo el territorio. Pero son numerosos los estados que reconocen a la República Árabe Saharaui y han roto sus relaciones con Marruecos. Incluso el ex-secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, declaró que Marruecos es una fuerza de ocupación en el Sáhara Occidental.

Hmad cambió de tema.

―Los territorios ocupados son zonas donde existen mafias y tráfico de drogas. Los proyectos económicos están administrados por delegaciones de España y Francia que son quienes mueven los negocios oficiales en el Sáhara. La intromisión del gobierno francés se está incrementando, los barcos que llegan a cargar fosfatos al puerto de El Aaiún necesitan un bono que es expedido en Francia. Marruecos cuenta con su apoyo porque los franceses quieren que toda esta parte de África sea francófona. Por eso se prohíbe hablar español en las ciudades ocupadas. El español es el segundo idioma de nuestra república, la lengua oficial es el hasanía, un tipo de árabe distinto del dariya que hablan los marroquíes. Lo peor es que también están imponiendo su lengua en los territorios ocupados y el hasanía tiene peligro de llegar a desaparecer.

Ante la pregunta de si los saharauis mantienen viva la esperanza de que se solucione el conflicto, Hmad me miró con expresión grave antes de contestar.

―El conflicto es muy largo, demasiado largo para creer en la diplomacia internacional. Llevamos muchos años esperando una solución justa y pacífica. La ONU colabora con la ocupación, sus oficinas en el Sáhara están controladas por la policía y el ejército marroquí. Por eso los saharauis sabemos que lo único que nos puede liberar de la ocupación extranjera es la lucha armada.

Foto: AP/ Fateh Guidoum

Resistencias

Feku Loubbihi tomó la palabra para hablar sobre la situación en Smara. Comentó que desde 1976 esta ciudad saharaui se había convertido en el principal foco de resistencia contra la invasión, en sus alrededores se dieron sangrientos enfrentamientos.

―En Smara también comenzó la intifada en 2005 y en la actualidad se mantiene como un bastión de la resistencia aunque la ciudad fue invadida por colonos marroquíes. Lo mismo sucede en El Aaiún, Dakhla y otras poblaciones ocupadas. Pero la resistencia sigue activa a pesar de que muchos activistas están en prisión. Los jóvenes son detenidos de manera arbitraria y condenados por ser saharauis. También se les acusa de posesión y tráfico de drogas, cuando el pueblo saharaui nunca ha consumido ni producido drogas, como ocurre en Marruecos. Desde 1976 hasta la actualidad, muchos hombres y mujeres saharauis alzaron sus voces para denunciar la ocupación, como consecuencia sufrieron y sufren la violación de sus derechos. Nos faltaría tiempo para referir todas sus historias, pero señalaré un caso reciente, el de Sultana Jay-ya, activista que fue arrestada en su casa, su hermana violada, ella y su madre abusadas sexualmente. A pesar de las denuncias la ONU no le dio protección, pero Amnistía Internacional recogió firmas para que fueran restituidos sus derechos y el gobierno marroquí se vio obligado a explicar lo sucedido y responder por los daños. Hace una semana le concedieron un premio internacional por su activismo.

Hmad volvió a hacer uso de la palabra.

―Hay un episodio de nuestra lucha que merece ser contado porque demuestra nuestros padecimientos. Se trata de lo que sucedió en el campamento de refugiados de Gdeim Izik, cerca de El Aaiún, donde había unos veinticinco mil saharauis, incluidas mujeres, jóvenes y niños. El 8 de noviembre de 2010, las fuerzas de ocupación marroquíes irrumpieron de forma violenta y secuestraron a centenares. Algunos desaparecieron y muchos otros llevados a la cárcel Negra de El Aaiún. Meses después la mayoría fueron liberados, pero retuvieron a veinticuatro activistas. Los trasladaron a una prisión en Rabat para someterlos a juicio militar. El proceso se celebró en febrero de 2013, los condenaron a penas que iban de veinte años a cadena perpetua. Gracias a la presión internacional y al recurso interpuesto por la defensa, el Tribunal de Casación de Marruecos dictó en 2016 una sentencia que declaraba la nulidad del juicio militar por falta de pruebas. Se dispuso la celebración de un nuevo juicio en la jurisdicción ordinaria que comenzó en diciembre y finalizó en julio de 2017. Fueron sentenciados a condenas similares a las dictadas por el tribunal militar: ocho cadenas perpetuas, tres condenas a treinta años de prisión, cinco a veinticinco años y tres a veinte.

―¿Todos siguen en la cárcel?

Hmad afirmó sin articular palabra. Bachri dijo:

―El objetivo final de Marruecos es terminar con las nuevas generaciones de saharauis para consumar el genocidio y acabar con nuestra cultura. Incluso están destruyendo zonas arqueológicas, como el yacimiento de Tifariti que utilizan como cantera para extraer mármol.

A la pregunta sobre posibles arreglos a nivel político, Hammad contestó:

―En estos momentos hay cuestiones económicas, como los acuerdos de Marruecos con la UE para la explotación de nuestros recursos, que los propios tribunales europeos están por ratificar su ilegalidad. Pero la experiencia nos dice que no podemos fiarnos de las decisiones que se toman a nivel internacional. La ONU no hace nada para poner fin a la ocupación y detener el genocidio. En los territorios ocupados no hay presencia de organismos internacionales para custodiar el respeto a los derechos humanos de los saharauis. Incluso, hace mucho tiempo que no entra un periodista en los territorios ocupados para entrevistarse con nosotros. Por eso te agradecemos que hayas venido y asumido los riesgos de hacer un reportaje para divulgar la situación que se vive en el Sáhara.

La despedida fue entrañable, quedamos de seguir en comunicación. Antes de salir a la calle, Bachri comprobó que estaba despejada y entramos en el coche.

Epílogo

Permanecí unos días más en El Aaiún, procesando lo sucedido e investigando otros aspectos del conflicto. Nada más regresar, el 7 de septiembre, leí una noticia en el periódico digital español Público: “Enviado especial de la ONU para el Sáhara Occidental visita por sorpresa los territorios ocupados por Marruecos”; informaba que Staffan de Mistura estaba realizando su primera visita al Sáhara para reunirse con representantes de la resistencia en las ciudades ocupadas. Hacía más de cuatro años que un enviado especial de la ONU no visitaba territorio saharaui. El 8 de septiembre el mismo medio titulaba: “El enviado especial de Naciones Unidas se reúne por primera vez con activistas saharauis que viven en los territorios ocupados por Marruecos”; la noticia apuntaba que Staffan de Mistura había visitado las ciudades de El Aaiún y Dakhla donde se había reunido con organizaciones defensoras de derechos humanos y activistas que luchan por la autodeterminación: “Han estado con el representante de la ONU activistas reconocidos de la causa saharaui, como Aminetu Haidar, Hmad Hammad o Ali Salem Tamek, entre otros.”

Casi ningún medio recogía la noticia. En el periódico digital Sáhara Press, un portal que difunde información relacionadas con el conflicto, reseñaba la reunión del presidente de la República Árabe Saharaui y líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, con el enviado de la ONU. En otra página web (https://www.swissinfo.ch/spa) daban detalles sobre las entrevistas y se recogían las declaraciones de los reunidos: “Hmad Hammad:, el vicepresidente de CODAPSO aseguró que, «la Misión de Naciones Unidas vino para hacer un referéndum y llevamos años esperándolo, no están haciendo su trabajo. Están aquí como turistas».”

Al día siguiente me llegó un mensaje de Bachri Bentaleb con un video y varias fotos. Decía que se habían manifestado en El Aaiún el día que llegó el enviado de la ONU y la policía los había reprimido. En las imágenes del video varias mujeres eran arrastradas por los agentes y se veía cómo Bachri era golpeado cuando se enfrentaba a ellos. Las fotos mostraban las secuelas de los golpes en su cuerpo.

En Público se daba información sobre esos hechos: “El Polisario denuncia la represión marroquí en las ciudades ocupadas durante la visita de Mistura”. Más adelante aportaba videos donde se podían ver los momentos de tensión y afirmaba que, “la visita, realizada de forma sorpresiva, ha provocado un aumento de la represión a estos mismos activistas, según han denunciado desde el Frente Polisario.”

Hasta aquí, un extracto del reportaje sobre el viaje realizado, entre agosto y septiembre de 2023, a la capital de la República Árabe Saharaui con el objetivo de dar a conocer la situación en los territorios ocupados por Marruecos. Un conflicto abierto hace cinco décadas que está provocando el genocidio de un pueblo en lucha por su independencia. Los saharauis sufren un exterminio, lento pero implacable, que nadie parece ser capaz de detener.







Enlace con la publicación:

https://semanal.jornada.com.mx/2023/12/17/el-sahara-occidental-cinco-decadas-de-traicion-y-conflicto-8371.html 



lunes, 18 de septiembre de 2023

Música en Chile durante la dictadura (1973-1990)

 

Publicado en La Jornada Semanal, domingo 17 septiembre 2023



Chile 1973-1990:

la música como arma de lucha y resistencia



Xabier F. Coronado



Ahí donde llega todo y donde todo comienza,
canto que ha sido valiente siempre será canción nueva.
Víctor Jara

El golpe de Estado de 1973 generó en Chile censura y hostigamiento contra las manifestaciones artísticas que se producían en el país andino. Ante la represión casi siempre surgen el vigor y la entereza, por eso las artes se convirtieron en uno de los focos de resistencia y lucha más importantes contra la dictadura.

Aprendieron la manera de sobrevivir: primero afrontaron los campos de exterminio, la violación de sus derechos y la precariedad de sus condiciones de vida; después buscaron la forma de socavar el régimen militar. Desde la trinchera de la clandestinidad, los que sobrevivieron a la brutal persecución de los primeros meses se organizaron para minar la dictadura impuesta. La resistencia más difícil, pero la más efectiva, había que mantenerla desde el interior, en las entrañas de un país asediado y recluido. La población oprimida y silenciada necesitaba expresarse para luchar contra la ignominia y el método más efectivo de hacerse oír era la música. El canto de la resistencia chilena llamaba a la unión en contra de la implacable censura que cayó sobre el país y que provocó lo que se conoce como el “apagón cultural”.

A esta lucha desde el interior se unía la que iniciaron los exiliados. Eran la otra cara de la tragedia, los que habían podido huir pero estaban condenados a cumplir una larga condena lejos de la patria. Dos frentes se abrían para tratar de tornar las aguas a su cauce. El tiempo de resistencia se prolongó demasiado, pero no quedaba más remedio que mantener una lucha a la que se fueron incorporando las nuevas generaciones.

Desde los dos frentes se retomó la música popularizada por el movimiento de la Nueva Canción Chilena, que había madurado en épocas de libertad y esperanza. En el interior surgía el llamado Canto Nuevo, que se convirtió en baluarte contra el aparato represor del totalitarismo.

Antecedentes: la Nueva Canción chilena


Cuando vi de los mineros dentro de su habitación
me dije, mejor habita en su concha el caracol.
Violeta Parra

Durante el final de la década de los sesenta se desarrolló en Chile un movimiento musical que creció hasta lograr personalidad propia. Todos coinciden en atribuir su origen al legado de la compositora y cantante Violeta Parra (1917-1967), cuyo trabajo musical fue el antecedente que dio fuerza e identidad al movimiento. Cabe señalar también a la folclorista Margot Loyola (1918-2015), que apoyó a Violeta Parra y formó nuevas generaciones de músicos en las escuelas de verano que impartía en la Universidad de Chile; en ellas se creó el grupo Cuncumén donde se integraron, entre otros, Víctor Jara y Rolando Alarcón.

                           
                              Violeta Parra             (Ilustración de Brenda Moncada)

En 1965, al regresar de su estancia en Europa, Violeta Parra fundó en Santiago, en la Cañada de la comuna de La Reina, un espacio cultural con el apoyo de sus hijos Isabel y Ángel. La carpa de La Reina fue una peña musical que albergaba un ambicioso proyecto, la cantante pretendía fundar en ella la universidad del folclore. Apenas dos años después, el 5 de febrero del ’67, Violeta Parra se quitó la vida: “No tuve nada. Lo di todo. Quise dar, no encontré quien recibiera…”, dejó escrito en una carta dirigida a su hermano, el poeta Nicanor Parra. A pesar de su temprana muerte y el aparente fracaso del proyecto, a la peña de los Parra comenzaron a acudir los músicos que formaron el núcleo del movimiento que sería conocido como Nueva Canción Chilena.

La labor de este singular grupo se concentró en la recuperación, desarrollo y fusión del folclor tradicional americano. Además, la música se acompañaba de letras de contenido social y reivindicativo. Este movimiento tuvo su etapa de mayor esplendor durante el gobierno de Salvador Allende; los artistas realizaban un trabajo creativo en libertad y existían foros donde dar a conocer sus composiciones. Los medios de comunicación difundían la música producida por grupos y cantantes, los sellos discográficos grababan y distribuían sus canciones que llegaron a hacerse muy populares.

Represión y resistencia


El canto tiene sentido cuando palpita en las venas
del que morirá cantando las verdades verdaderas.
Víctor Jara

El golpe de Estado contra el gobierno de la Unidad Popular supuso también un golpe para el movimiento artístico y cultural que se desarrollaba en Chile. En pocas semanas la persecución y la violencia desatadas terminaron con la vida de muchos, entre ellos Víctor Jara, uno de los músicos más populares y reconocidos del momento. Su cuerpo, salvajemente torturado, apareció sin vida entre los montones de cadáveres que se acumulaban en el Estadio Nacional, lugar que los militares habían convertido en campo de exterminio. El asesinato de Víctor Jara fue la prueba irrefutable de la represión violenta a la que era sometido el pueblo chileno, se convirtió en el exponente de los asesinados y en el ejemplo para la resistencia y la lucha. Su voz fue el grito que vibraba en el viento de solidaridad que recorrió Europa y América; sus canciones, consignas que resonaban contra las dictaduras que proliferaron en el continente: “Mi canto es una cadena sin comienzo ni final y en cada eslabón se encuentra el canto de los demás. Sigamos cantando juntos a toda la humanidad.”

Durante la semana que estuvo encerrado, Víctor Jara compuso su último poema, “Somos cinco mil”, donde alude a la situación que se había impuesto en Chile a sangre y fuego: “Somos cinco mil aquí, ¿cuántos somos en total en las ciudades y en el país?[...] ¡Qué espanto causa el rostro del fascismo! Llevan a cabo sus planes con precisión artera sin importarles nada. La sangre para ellos son medallas. La matanza es acto de heroísmo.”

                   

Los sobrevivientes tuvieron que amoldarse a circunstancias adversas, al apagón cultural que trajo las sombras que ampararon la violencia. El régimen militar estableció por la fuerza un período de silencio que frustró la historia de la Nueva Canción Chilena: la música de los instrumentos que antes sonaban en libertad, las voces que cantaban con alegría, tuvieron que refugiarse, buscar espacios donde el brazo de la represión no pudiera callarlas. La clandestinidad se hizo necesaria y se fue forjando un movimiento musical de resistencia y lucha que llegaría a ser conocido como el Canto Nuevo.

El caso de los que permanecieron en el exilio lo representan los dos grupos musicales más conocidos: Inti-Illimani y Quilapayún. En el momento del golpe se encontraban de gira por Europa y se refugiaron en Italia y Francia, donde denunciaron con su música la situación que se vivía en Chile. Sus canciones, de protesta y esperanza, se escuchaban en muchos países y eran reproducidas clandestinamente en su tierra natal. Cabe citar entre ellas, “Hacia la libertad” y “Canción para matar una culebra”, de Inti-Illimani; o “El pueblo unido jamás será vencido” y “Venceremos”, de Quilapayún. Otros músicos de la Nueva Canción Chilena, como Patricio Manns, Isabel y Ángel Parra, Charo Cofré, Payo Grondona y Osvaldo Gitano Rodríguez, también tuvieron que vivir fuera de su país durante la dictadura.

En 1975, los responsables del gobierno militar publicaron Política Cultural del Gobierno de Chile, que dictaba las pautas
impuestas a la población en materia cultural. Señalaban que “el arte no podrá estar comprometido con ideologías políticas” y determinaron que la cultura debía ser una actividad nacional de generación de “anticuerpos contra el marxismo para extirpar de raíz y para siempre los focos de infección que se desarrollaron y puedan desarrollarse sobre el cuerpo moral de nuestra patria”. Se prohibían las manifestaciones culturales que debilitasen la identidad nacional y rechazaban la cultura militante al considerarla “el enemigo interno que había que combatir”.

En consecuencia, el gobierno militar implementó acciones para reprimir la realización, difusión y distribución de música considerada contestataria. El folclor andino fue tachado de subversivo y los sonidos de zampoñas, quenas y charangos, instrumentos que se usaban en la canción popular, fueron identificados por los militares como una expresión de rebeldía revolucionaria. Igual que los músicos, las casas discográficas que habían grabado y distribuido las composiciones de la Nueva Canción Chilena sufrieron la represión del régimen, sus estudios fueron allanados y cerrados. A los principales sellos se les ordenó que dejaran de producir música que “atenta contra la nueva institucionalidad.”

Un oscuro panorama artístico y laboral se tendía sobre músicos, compositores y profesionales de la industria discográfica. La represión se efectuó bajo amenazas, abusos y limitaciones que se escudaban en la “Doctrina de Seguridad Nacional”. La censura oficial y la autocensura se convirtieron en una losa para músicos y distribuidores. Por la acción de interventores nombrados por los militares fueron destruidos centenares de discos, casetes y otras grabaciones sonoras producidas por sellos como Alerce, IRT, DICAP, etcétera.

Una manera de discriminar la creación musical fue la derogación de leyes que eximían a los artistas del pago de impuestos. A través de un decreto, publicado en 1974, se estableció una tasa arancelaria de veintidós por ciento a los espectáculos, que resultó ser una traba para la organización de festivales de música. Como consecuencia, muchos artistas y profesionales buscaron el camino del exilio o desaparecieran de los círculos musicales.

Otra forma de ejercer represión sobre los músicos fue la elaboración de “listas negras” que operaron en los medios de comunicación. Los nombres que aparecían en ellas eran sometidos a censura, la reproducción de sus canciones estaba prohibida y se impedía su distribución. Además, la autocensura volvía a jugar un importante papel: los responsables de la programación musical eran conscientes de los riesgos que entrañaba reproducir al aire a músicos vetados por el régimen. En las empresas fonográficas también proliferaron las listas negras, las compañías hicieron llegar a los distribuidores la relación de los discos que habían tenido que retirar de sus catálogos.

Canto Nuevo: peñas, actos solidarios y casetes


Tengo un arma poderosa,
mi guitarra y mi canción.
La metralla es mi garganta,
que reclama la razón.
“El allanamiento”, Vamos Chile (1986)

Las variadas formas de represión articuladas por la dictadura en contra de la música popular llevaron a compositores, cantantes y distribuidoras a sobrevivir en la clandestinidad. Se establecieron lugares alternativos para producir y difundir la música prohibida por el régimen. De este modo, se realizó la adaptación de carpas y peñas, se recurrió al acto solidario y a la distribución de materiales en casetes. En el marco de estos renovados canales de gestación y presentación surgieron los músicos del Canto Nuevo, el movimiento musical de la resistencia. Entre ellos podemos citar a solistas como Isabel Aldunate y Eduardo Peralta, al dúo Schwenke & Nilo, y a conjuntos como Ortiga y Santiago del Nuevo Extremo.

Diversas organizaciones sociales y culturales, con el apoyo de la Vicaría de la Solidaridad (1976-1992), amalgamaron a los grupos musicales en resistencia y se fue creando una red de espacios que sirvieron para abandonar poco a poco la clandestinidad. Se habilitaron enclaves que sustituyeron a los foros sociales que habían sido destruidos por la dictadura, se formaron centros de resistencia creativa y laboral para los músicos, sitios donde participar y organizarse políticamente contra el régimen. Los integrantes del Canto Nuevo se podían escuchar, entre otros lugares, en el Rincón de Azocar, el Café del Cerro, el Café Ulm, en la peña Kamarundi, en recintos universitarios y en sedes de organizaciones religiosas y poblacionales. Los festivales solidarios proliferaron en diferentes escenarios donde se congregaban los músicos para dar a conocer sus composiciones. En dichos encuentros había también actividades culturales de carácter social y político que mantenían viva la resistencia y encendían la llama de la lucha en diversos sectores de la población.

Para la producción, distribución y difusión de materiales musicales, el casete fue el soporte ideal. Por su fácil manipulación, su bajo coste y su facilidad de transporte, se convirtió en herramienta fundamental de la lucha clandestina. Con un mínimo conocimiento cualquier grupo podía convertirse en productor y distribuidor de la música de resistencia. El casete fue utilizado también para hacer grabaciones de contenido diverso, desde programas de radio clandestinos hasta todo tipo de propaganda política en contra del régimen. Emisoras de oposición, como Radio Chilena y Radio Liberación, contribuyeron a la producción de centenares de copias con las canciones de la resistencia para ser distribuidas entre la sociedad que comenzaba a luchar para conseguir la caída de los militares.

Callejeando de manera fluida y soterrada, reproduciéndose en casas, peñas y cafés, el casete producido y distribuido por la sociedad emitió canciones de esperanza que sobrevivieron al margen de la censura y la oficialidad musical del régimen. Temas de la Nueva Canción Chilena, del Canto Nuevo, de los músicos en el exilio y de la Nueva Trova cubana, se grabaron en miles de cintas que fluían por una red clandestina que se tejió al margen de las listas negras impuestas a compañías discográficas y distribuidores. Violeta Parra, Quelentaro, Illapu y Víctor Jara; Aquelarre y Abril; Inti-Illimani y Quilapayún; Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, entre otros muchos artistas, estaban presentes en la sociedad chilena gracias al pirateo de casetes que propiciaron la circulación y el intercambio de materiales musicales que catapultaron sus canciones como arma de lucha y herramienta para el cambio.

El casete musical de resistencia también tuvo un componente económico, pues no sólo ayudaba a la difusión de composiciones y a la supervivencia profesional de los artistas del Canto Nuevo: en muchas ocasiones se convirtió en contribución solidaria para el apoyo de causas sociales, laborales y políticas de organizaciones civiles y sindicales.

En los años de lucha, varias de estas cintas se convirtieron en material mítico por el gran eco que alcanzaron entre la sociedad civil. Destacan entre ellas: MDP Movimiento Democrático Popular (1985), Vamos Chile (1986), FPMR canto popular (1987), Miranda al frente (1987), El Camotazo nº 1 (1988), la mayoría producidas y distribuidas por cédulas clandestinas de partidos políticos, llenas de canciones, discursos y consignas, himnos y proclamas de lucha contra la dictadura.

Hasta la llegada de la democracia se desarrollaron en resistencia músicos y grupos nacidos bajo el totalitarismo. Tanto la música como las letras de sus composiciones recogían el sentimiento de la juventud chilena que había crecido bajo el régimen militar, en un sistema económico neoliberal y colonialista que rompió la identidad cultural del país previa al golpe de Estado del ’73. Es el caso de bandas de rock que incorporaron otros ritmos a la nueva realidad que se fraguó en el medio urbano de los años de dictadura. Para constatar el profundo cambio de bagaje que traían las nuevas generaciones, sirve de ejemplo uno de los conjuntos de rock más representativos y acreditados del período de resistencia y lucha: Los Prisioneros. El grupo, formado en 1979, estaba integrado por tres jóvenes de Santiago: Jorge González, Miguel Tapia y Claudio Narea. A través de sus composiciones, apoyadas en letras contestatarias contra la frustrante realidad social generada durante el militarismo, se hicieron eco de las preocupaciones y dificultades en las que sobrevivía la juventud chilena. Su música se convirtió en un actualizado canto de protesta: “A otros enseñaron secretos que a ti no, a otros dieron de verdad esa cosa llamada educación. Ellos pedían esfuerzo, ellos pedían dedicación. Y, ¿para qué? Para terminar bailando y pateando piedras.” (“El baile de los que sobran”.)

                 
                                      Los Prisioneros

La música chilena de resistencia constituye un referente solidario de unión, organización y lucha clandestina, un frente de creatividad social contra del totalitarismo y la represión generalizada sufrida por el pueblo chileno durante los años que duró la dictadura.


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